Mensaje del presidente

 

La Real Academia de Ingeniería (RAI) fundada en 1994, ingresó en el Instituto de España en 2015. Se cumple así otro hito desde su creación al pasar a formar parte de la institución que agrupa a las nueve academias nacionales.  La Real Academia de Ingeniería tiene dos objetivos fundamentales: por un lado, promover la ingeniería en nuestra sociedad y por otro, asesorar, de forma independiente, a instituciones públicas y privadas en materias relacionadas con la ingeniería. Para ello cuenta con un elenco de 60 académicos de número y 64 académicos correspondientes de 16 países que forman una red de excelentes profesionales de la ingeniería y la arquitectura. Otro objetivo importante es el de ofrecer un foro que permita el intercambio de conocimientos, ideas y opiniones entre la ingeniería y la empresa. En definitiva, la Academia percibe la ingeniería como un ingrediente esencial del progreso y bienestar de nuestra sociedad y, con sus actividades, persigue y promueve la integración de la ingeniería en la cultura de nuestro país y un mayor reconocimiento a la ingeniería española en la sociedad.

 

Gracias al esfuerzo de todos, la Academia continúa avanzado con paso firme y sostenido, desarrollando durante este último año los proyectos y colaboraciones con la Administración, universidades y empresas que se describen en esta Memoria, todo ello orientado a una generación de valor y servicio a nuestro país.

 

Una componente esencial de la Academia es la Fundación “Pro Rebus Academiae”, creada en 2005 con el objetivo de incrementar las relaciones entre la Academia y las empresas e instituciones interesadas en la promoción de la ingeniería española. Las actividades de la Academia se generan, en buena parte, mediante la interacción con los patronos de la Fundación. Siendo esto importante, parece deseable que se amplíen los ámbitos de colaboración entre la Academia y los miembros de la Fundación, que deben ver en la Real Academia de Ingeniería un interlocutor que puede aportar juicios y opiniones independientes sobre temas de interés mutuo y que puede aportar directrices estratégicas en la evolución técnica, así como contribuir a la solución de problemas ingenieriles que surjan en las distintas actividades de los patronos de la Fundación.

 

La Real Academia de Ingeniería convoca anualmente unos premios encaminados a premiar la excelencia en ingeniería entre las jóvenes generaciones. Se trata de los Premios “Agustín de Betancourt” y “Juan López de Peñalver” que han tenido una gran difusión y excelente respuesta por parte de numerosos candidatos. El interés de la Academia por enlazar con las jóvenes generaciones de ingenieros y por renovar la institución se demuestra a través de iniciativas como estos premios.

 

Desde su creación, la RAI ha mantenido una actividad muy notable en relaciones internacionales, trabajando en estrecha colaboración con las principales academias mundiales, actividad inicialmente promovida por el Académico José Ramón Irrisarri, fallecido en 2016. La RAI es miembro de Euro-CASE, la agrupación de las principales academias europeas y de CAETS, el consejo mundial de academias de ingeniería y que agrupa a las academias de ingeniería más importantes en la esfera internacional.  Precisamente, la RAI presidirá CAETS en 2017 y convocará a todas las academias a una reunión en Noviembre en Madrid, la cual se centrará en analizar los desafíos de la bioeconomía en relación a la ingeniería. Esta convocatoria es una de las actividades más importantes de la presidencia de la RAI, la cual trabajará conjuntamente con otras academias nacionales en temas como la diversidad y la ética en la ingeniería.  

 

La Junta de Gobierno, a la que represento, desarrolla día a día un gran esfuerzo orientado al cumplimiento de los objetivos estatutarios de la Real Academia de Ingeniería. Una mayor visibilidad entre la sociedad española y, principalmente, la manifestación de una vocación de servicio que responde a un planteamiento eminentemente práctico se constituyen como sus principales logros. No obstante, somos conscientes de que la Academia no puede tener una presencia más relevante en nuestra sociedad sin la participación de todos sus académicos, por lo que finalizo insistiendo en la necesidad y rogando una participación activa y entusiasta por parte de todos nosotros en las actividades de la Real Academia de Ingeniería.

 

Elías Fereres