"De mis andanzas por Rusia", por el profesor Antonio Luque, académico de la RAI

 

Aunque el académico de la RAI Antonio Luque no habla ni entiende ruso, ello no le ha sido un obstáculo para mantener excelentes relaciones con sus colegas de la Academia de Ingeniería de Bielorrusia, y de la Academia de Ciencias Rusa, que le acaba de elegir Miembro Extranjero. En la foto de portada, le vemos junto al presidente Dostenko, de la Academia de Ingeniería de Bielorrusia, que le entregó en 2005 el diploma de académico.

 

 

Amigo personal del Premio Nobel de Física Zhores Alferov, vinculado como Académico Correspondiente a la Real Academia de Ingeniería, el profesor Luque nos describe en el siguiente artículo, de forma amena y en primera persona, el inicio de su relación con Rusia, allá por los años 90. 

 

 

Mi relación con Rusia comenzó hacia los últimos 90, cuando Carlos Algora, del Instituto de Energía Solar (IES) de la Universidad Politécnica de Madrid, que yo dirigía, invitó a Slava Andreev y otros colegas suyos del Instituto Ioffe de San Petersburgo a pasar temporadas en Madrid para ayudarle a desarrollar células solares de arseniuro de galio de alto rendimiento. Algora publica en 2001, junto con sus colaboradores y los colegas rusos una célula de arseniuro de galio para alta concentración, en parte hecha en San Petersburgo y en parte en Madrid, que, con más del 26%, fue récord mundial de rendimiento a 1000 soles (hoy 37% en el IES). Se habían echado los cimientos de una sólida y fructífera colaboración entre ambos centros.

 

El profesor Antonio Luque junto con el Premio Nóbel de Física Zhores Alferov

El profesor Luque, junto con el Premio Nóbel de Física Zhores Alferov (2005)

 

En el año 2000 Zhores Alferov, a la sazón director del Instituto Ioffe y maestro de Andreev, recibe el premio Nobel de Física por sus investigaciones seminales de los años 60 sobre heteroestructuras que dieron lugar, entre otras cosas, a las células solares de arseniuro de galio de alto rendimiento. Bajo mi padrinazgo, Alferov fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad Politécnica de Madrid y elegido miembro correspondiente de la Real Academia de Ingeniería en 2001. En la primavera de 2002 aceptó participar en un seminario que organicé en la residencia de la Politécnica en Cercedilla sobre Células Solares de Tercera Generación, junto con otros científicos de elevada reputación cuyos resultados se publicaron en el libro "A. Martí, and A. Luque, (Eds.), Next Generation Photovoltaics : High Efficiency through Full Spectrum Utilization, Institute of Physics Publishing, Bristol, 2003" en el que participó Alferov. En base a su contenido presenté a la Comisión Europea (CE) en su Sexto Programa Marco un Proyecto Integrado, bajo el acrónimo FULLSPECTRUM (SES6-CT-2003-502620) que comprendía 19 laboratorios europeos con una subvención de 8.4 millones de euros. Nos fue concedido en 2003 bajo mi coordinación y concluido con éxito en 2008, siendo integrado en una publicación de la Comisión entre las 40 historias de éxito del Sexto Programa Marco. 
Una singularidad de este proyecto es que entre sus 19 laboratorios se encontraba el Instituto Ioffe, que recibió 792.000 € de la CE, pese a no pertenecer a ella, bajo el argumento de que los saberes del citado Instituto no se podían encontrar en ningún otro centro europeo. Esta singularidad fue muy importante para el Ioffe porque les cogió en plena suspensión de pagos del estado ruso y fue un elemento de sostén del mismo en tiempos muy difíciles. Quizás esta fue la razón por la que, en 2002, fuera nombrado Miembro de Honor del Instituto Fisicotécnico Ioffe, junto con prestigiosos miembros rusos y extranjeros. Como tal, tengo el privilegio de poder trabajar un mes al año con el mayor salario del citado centro, alojándome en una de sus suites de lujo. También fui nombrado en 2002 miembro del Comité Internacional del Premio Global de la Energía, fundado por Alferov, que pretende ser algo así como el Premio Nobel de la Energía. En ese comité había varios Premios Nobel. De este comité dimití en 2005, en el curso de una reorganización.

 

Cuando comí con Vladimir Putin...

Con ocasión de todo ello fui invitado a numerosas reuniones en Rusia a muy alto nivel científico y, frecuentemente, en hoteles de un lujo del que no he disfrutado en ninguna otra parte del mundo. En cierta medida la Rusia de hoy cultiva el lujo de manera ostentosa de un modo que recuerda la Rusia zarista, o la Europa de finales del XIX. En particular recuerdo cuando comí con Vladimir Putin (en la misma sala, no en la misma mesa), cuándo éste presidía, como Presidente de Rusia, la concesión del Premio Global de la Energía. Asistí entonces a una fiesta en los jardines de un palacio de San Petersburgo, donde ¡había bailarines recubiertos de pan de oro posando como estatuas! tal y como en Versalles en el siglo XVIII.
Esto no me llevó a aprender ruso (Ia niet gabariu pa-Russky), aunque sí a escuchar horas de parlamentos en ruso. Tuvo sus compensaciones. En cierta ocasión en un cumpleaños de Abram Ioffe, el 28 de octubre, el coro del Instituto, que incluía toda clase de personal, el chófer que me recogía y algunos científicos amigos, todos de impecable smoking, cantaron una sesión de villancicos españoles, muy bien pronunciados, quizás en mi honor. Luego pasamos al inevitable "fourchette", equivalente a nuestra copa con canapés, donde ensaladilla rusa se llama ensaladilla Olivier en recuerdo de algún cocinero francés del pasado. 
En otra ocasión me llevaron al Pequeño Teatro del Hermitage, en las dependencias del Palacio de Invierno. Se trata de un pequeño teatro cerrado al público, solo para representaciones de protocolo. La obra: ¡una ópera del XVIII (no del XIX) de un autor español cuyo nombre no puedo recordar ahora! Y es que la visión de España que tienen los rusos no es la que nos han transmitido las potencias occidentales (nuestras seculares rivales por la hegemonía mundial, que ciertamente hemos perdido) y que nosotros hemos adoptado como nuestra. Esa visión de España, insisto, no coincide con la que realmente tienen en Rusia de nuestro país: Rusia primer lector mundial de El Quijote (es de texto en la escuela), nos considera como una nación de inmensa relevancia histórica, disciplina que, por otra parte, cualquier ruso domina profundamente.
Una vez, me asignaron en el Ioffe un guía para visitar San Petersburgo. Era un señor mayor que lo primero que mencionó fue a Hernando de Luque, socio de Pizarro y Almagro en la conquista del Perú. Yo me sabía más o menos la historia, y pude mantener la conversación. Averigüé que escribía historias ilustradas para niños y que estaba preparando una sobre la conquista del Perú. ¿Se puede encontrar hoy en España algo parecido?

 

En la sede histórica de la Academia de Ciencias en San Petersburgo (2003)

 

Invitado al 70 aniversario del Premio Nobel Alferov

En 2005 se me invitó al 70 aniversario de Alferov. Fue una celebración por todo lo alto. Se hicieron unas sesiones científicas en el edificio histórico de la Academia de Ciencias. En cierta ocasión una Miembro de Honor del Ioffe, china de origen y profesora de Stanford dio una conferencia sobre como retrasar la velocidad de propagación de la luz. Presentó una famosa foto en la que Alexander Graham Bell habla por teléfono con el Presidente Grant de los EE.UU., seguramente en 1876. Dice que fue el principio de las telecomunicaciones. Cuando me tocó el turno, había preparado una transparencia con el elegante cuadro de Agustín de Betancourt que los ingenieros tan bien conocemos, combinada con una foto de su casa natal en Puerto de la Luz (hecha por Carmen, mi mujer) y de su tumba, hoy en el cementerio Lazarov, cerca de la tumba de Lomonosov, que da nombre a la universidad de Moscú. Antes el insigne Betancourt había sido enterrado en el cementerio Luterano Smolensk, cerca de Euler, que había sido el inspirador de la Academia Rusa de Ciencias. Dice la famosa Enciclopedia Espasa (en casi cien tomos, obra sin paragón por su extensión) que en 1787 Betancourt había realizado una comunicación telegráfica desde Madrid a Aranjuez. Yo le dije amablemente a mi colega que admiraba su conferencia pero que sentía disentir del origen de las telecomunicaciones, que se remontaba al menos a casi 100 años antes, y le cité lo de Betancourt.
Por cierto, le primera noticia que yo tuve del Dr. Salvá, hoy santo patrón de "Teleco" en Barcelona, procede de un libro ruso que, en una lista de los 10 inventos más importantes de la Telegrafía, asigna a Salvá la invención del cable de pares (recubiertos de papel). Salvá también aparece en la Espasa, que lo pone también de precursor de Marconi y de su telegrafía sin hilos.

 

 

El nombramiento me cogió desprevenido

El nombramiento de miembro de la Academia Rusa de Ciencias me ha cogido totalmente desprevenido. Me lo comunicó Alferov el 26 de diciembre pasado y supongo que su influencia para que me distingan con tal alto honor ha sido grande. Pero poco antes me había invitado a dar una conferencia en RusNano el académico Igor Gromov Sin, de la Sección de Energía, de la que yo formo parte. Hay bastantes más académicos que me conocen y varios saben de mi trabajo, algunos en esta sección. Para mí el más famoso de mis trabajos es sobre las células de banda intermedia, tema que yo originé con un artículo bastante citado de 1997 y en el que hoy se trabaja en más de 100 centros en el mundo (a juzgar por las publicaciones que citan mi artículo). 
Pero otros creo que me estiman más por mis fundaciones, como diría Santa Teresa, (IES, Isofotón, ISFOC, Centesil) o mi papel en la promoción de la concentración fotovoltaica (creo que es el caso de Alferov), con la redacción de la primera monografía en inglés sobre el tema, en 1989, el mismo año que Andreev (también Académico correspondiente nuestro) escribe la suya en ruso. Últimamente, en 2007, ambos hemos editado no hace mucho un libro en inglés sobre el tema. También puede tener su influencia el que recientemente regalara a Alferov una copia de mi segunda edición corregida (después de varias reimpresiones) de "A. Luque, and S. Hegedus, (Eds.), Handbook of Photovoltaic Science and Engineering John Wiley & Sons, Chichester, 2011 (primera edición 2003)" un libro bastante citado en el mundo fotovoltaico. El caso es que los rusos dan más valor a la monografía que al artículo, al contrario de lo que ocurre en occidente, aunque por la fuerza de las cosas, se van adaptando a los usos occidentales.
Sea como sea, es un inmenso honor para mí estar en la lista de la Academia de Ciencias rusa, que figura entre las academias más antiguas del mundo, fundada por Pedro el Grande en 1724 por inspiración de Euler (junto al cual fuera enterrado Betancourt) en compañía de muchos de los sabios ilustres que han llenado mis estudios de juventud. La Academia rusa mantiene una (enorme) lista en internet con todos los académicos desde su fundación. Aunque sólo está en ruso, con Google es posible acceder a una lista mejor o peor traducida, siendo yo de los pocos que tienen asociada su nacionalidad a su nombre.

Lunes, 2 Abril, 2012
La RAI en los medios